Esto Aprendí -

Granja ostrícola Punta Cuchillo

AUTOR: innovación.cr

La lucha ha sido fuerte, me sentía muy sola en el inicio porque no contaba con suficiente apoyo pero ahora me siento orgullosa de mi trabajo y de lo que le aporto a mi país.

Alexandra Peralta
  • Innovador: Alexandra Peralta
  • Oficio: experta en maricultura
  • Edad: 40 años
  • Fecha inicio: enero, 2008
  • Innovación: cultivo de ostras japonesas
  • Tipo de cambio: modelo de negocios, específicamente en la propuesta de valor
  • Intensidad: incremental

Antes que Alexandra comenzara con este emprendimiento los amantes del buen comer solo podían degustar la variedad de ostras japonesas provenientes desde Chile, congeladas y con mucho tiempo de haber sido almacenadas. Gracias a su dedicación y perseverancia ahora es posible degustar este delicioso fruto del mar completamente fresco y producido en nuestro país.

Su producto es comprado principalmente por cadenas hoteleras y grandes restaurantes de la zona de Guanacaste, donde está la granja Punta Cuchillo.

Pero cultivar ostras no es tarea fácil, representó un gran reto para Alexandra. Sus raíces son sencillas como ella misma lo explica: “nací aquí en la playa, crecí jugando con los caracoles y aprendí a contar con las piedras y con semillas del árbol de Guanacaste” y su espíritu es determinado.

Inicio trabajando en INA alimentando peces y desde ahí no ha dejado de aprender sobre el mar y sus cultivos. Trabajó en proyectos de investigación con JICA y Chomes Mar y luego trabajó para la UNA en un proyecto de moluscos. En este tiempo aprendió todo lo que necesitaba saber para formar su propia empresa.

Determinada a ofrecer una solución a los paladares exigentes que añoraban un producto fresco y costarricense, Alexandra pidió prestado equipos y arrancó.

El caso de Alexandra nos ofrece valiosas lecciones

En primer lugar, nos recuerda que todas las experiencias de vida son útiles en manos de un innovador, así lo dice Alexandra: “Aproveché el conocimiento adquirido para formar mi propia empresa”.

En segundo lugar, nos recuerda que cuando la innovación es radical el mercado puede no responder de la forma como esperamos al inicio. El reto es doble para estos emprendedores, porque deben educar y convencer.

Tal fue el caso de Alexandra: “Cuando inicie con las ventas de ostras vendía un promedio de 150 ostras por semana en la actualidad en temporada baja vendo 2.000 por semana y en temporada alta un poco más de 6.000”.

Por último, Alexandra nos da una lección de determinación y perseverancia. Nos recuerda que innovar no es tarea fácil y que debe existir ánimo para hacerle frente a las dificultades sabiendo que el proyecto algún día será grande.